Este viernes 29 de febrero se celebra en Santa María Huatulco situado en el estado de Oaxaca el cuarto viernes de cuaresma, una tradición que data de cientos de años y la cual se centra en el pasaje bíblico de San Juan que narra cómo Jesús cansado de un largo viaje le pide a una mujer agua y esta le pregunta que cómo él siendo judío le pide agua siendo ella Samaritana, entonces Jesús le responde que cualquiera que bebiera del agua que le pedía tendría sed otra vez, pero quien bebiera del agua que él le daría jamás volvería a tener sed.Es muy significativo este pasaje así como este periodo, la cuaresma, que si bien muchos piensan que con no comer carne los viernes o abstenerse de fumar o beber están cumpliendo con el propósito del “cambio”, pero no sólo se toma a éste como físico sino también espiritual, cuaresma es cambiar de vida.
Estamos en una era de constantes cambios, entre ellos el de no creer, pareciera que los jóvenes ya no creemos en nada, autores como Nietzscheque quienes han realizado aportes al estudio sobre la crisis de los valores de la modernidad opinan que hemos “matado a Dios” por supuesto tomando la frase en sentido metafórico, estamos en busca de la “verdad” sin embargo el significado mismo de esta palabra es relativo y aunque la ciencia trate de dar la explicación a casi todas las cosas que suceden en el mundo no ha podido encontrarle una razón lógica a cuestiones como la fe y el alma, porque en estos casos las explicaciones están por demás.
En una era donde lo que no está comprobado por la ciencia no tiene legitimidad, donde hay más religiones o sectas (como quieran llamarles) que soluciones para colmar la sed y el hambre que muchos siguen teniendo, donde el escepticismo gobierna la mente de muchos y la voluntad de hacer algo por los demás es de muy pocos, donde en algunos lugares de la tierra sigue habiendo guerras en nombre de Dios, considero que el verdadero cambio está en voltear y preocuparse por los problemas que en realidad importan, tal vez hoy algo tan simple como ver que una persona tira una colilla de cigarro no es nuestro problema pero más tarde lo será porque esa colilla provocará un gran incendio, al final del día habrá algo en qué creer, el simple hecho de creer en que podemos evitar que se efectúe aquel incendio supervisando que la colilla del cigarro se apague por completo, lo importante es llevar a la práctica lo que creemos y así el cambio se habrá logrado.



