miércoles, 11 de febrero de 2009

Capítulo 5.- Stand by me



Reponiendo los días que no compartí con ustedes los capítulos de HOMBRES SIN PAREJA, en esta ocasión publico el quinto capítulo, espero que les agradé y como siempre les agradeceré sus comentarios y críticas a mi MF, Hi5 o aqui mismo.


Xavier pensó que lo mejor era enfrentar el problema y evidenciar su sentir a los suyos, la hora de la comida le pareció el mejor momento, un miércoles después que terminaron la comida que la madre de Xavier había preparado, su ahora único hijo se puso de pie y se dirigió a ella y a su esposo, con lágrimas en los ojos les pidió perdón por no ser como Armando, por no ser su orgullo, que él hubiera preferido tomar su lugar, pero por alguna razón que no entendía Dios quiso que las cosas fueran así y no de otra manera, ya no podía solo con tanto dolor, estaba cansado y necesitaba de ellos para no seguir sintiéndose tan miserable.


Los padres de Xavier no se esperaban tal declaración, por un momento sólo se escuchó el ruido de los autos pasar, su padre también lloró y entonces dijo: “la semana pasada vino Celina la exnovia de Armando, pobre muchacha está muy mal, la culpa no la ha dejado vivir en paz, ella sabía que tu hermano consumía drogas pero no nos dijo nada porque Armando le prometió que dejaría ese vicio” - hasta ese momento Xavier empezó a reencontrarse con su hermano, desde hacía mucho tiempo se alejó por completo de él, más tarde su madre interrumpió diciendo que Celina esperaba un hijo de Armando y que si él viviera no pensaba decírselo, muchas cosas pasaron por la mente de Xavier, pero prefirió no decir nada más y abrazó a su padre y enseguida su madre se incorporó a ellos…


La dirección de Abasolo 131 significaba demasiado para Katya, los recuerdos de la niñez venían a su mente al ver el buzón del correo, la casa del árbol, el jardín de tulipanes, era evidente que el tiempo había desgastado casi todo, los años que vivió con su familia habían sido buenos, por supuesto también hubo malos ratos pero supo afrontarlos hasta el día que conoció en la Universidad a Nataniel, él en ese entonces catedrático de la clase de Mercadotecnia y como consecuencia de la relación que mantuvo con su alumna perdió su trabajo, entonces surgió la oportunidad de laborar en Puerto Hermoso y Katya no dudó en seguir al amor de su vida al titularse de la Universidad, eligiendo a él en vez de su familia, dejando atrás su hogar: Bahía Blanca.


A sus 25 años Katya se consideraba una mujer autosuficiente y a pesar de que nunca perdió la comunicación con su familia difícilmente solía visitarlos, aquella tarde llegó en un Mustang plata brillante y por un momento contempló la tierra que la vio crecer, después tocó el timbre y su madre abrió la puerta, se llenó de alegría al verla y juntas pasaron a la sala, más tarde llegaron su padre y su hermano menor, Daniel, el motivo de su visita era muy claro, en seis meses contraería nupcias con Nataniel.


Ángel había sido muy astuto al despistar a Alma respecto a lo acontecido con Angélica pero no podía engañarse asimismo, en algún momento la tendría que afrontar pese a que no estaba preparado para ello, un miércoles después de un agotador día de trabajo llegó temprano a su departamento con la intención de descansar por algunos minutos, pero los fuertes golpes que dieron a su puerta hicieron que reaccionara inmediatamente, cuando abrió la puerta gran sorpresa se llevó al encontrarse con la última persona que hubiese querido ver en esos momentos, era Angélica, le preguntó si podía pasar y entonces él la condujo adentro, sentía que las piernas le temblaban pero dio la cara, no de la mejor manera pero si con la firme convicción de ponerle punto final a un pasado que aquella mujer se empeñaba en traer de regreso a su vida.


La visita de su hermana hizo que el resto del día Dany borrara de su mente a Ernesto, al caer la noche quiso recordar viejos tiempos y como un niño corrió al cuarto de Katya, quien al principio se mostró algo fría, pero no pudo evitar la curiosidad de su hermano por saber cómo era la vida allá fuera, de esta manera se desvelaron contándose cosas que por teléfono o e-mail no se decían, Katya era la única en la familia de Dany que conocía su verdadera preferencia sexual y a pesar de saber que su hermano jamás le daría un sobrino lo apoyaba y aconsejaba, pues quien mejor que una mujer para hablarle de hombres.

martes, 10 de febrero de 2009

El baul de los cuentos: EL PRÍNCIPE



A continuación les presento en EL BAUL DE LOS CUENTOS: EL PRÍNCIPE, un cuento de corta extensión que espero sea de su agrado, escrito porsupuesto por mi.


MarLoG


La lluvia moja el cristal de mi ventana y las gotas escurridizas no me dejan ver más allá, estoy solo con mis ansias de ser un gran príncipe, quizás el día no me ayude a cumplir mi más reciente sueño, porque es cierto que hoy quiero ser un príncipe.

Todo comenzó el sábado, después de leer un poco me fui a la cama y de pronto ya estaba soñando que era un gran príncipe, pero mi hermana interrumpió mi fantástica aventura, eran como las tres de la madrugada y entró a mi habitación muy asustada, no podía dormir, no me quedó más remedio que invitarla a dormir conmigo, pero ya no pude seguir soñando y me quedé con ese amargo sabor de boca, como a veces pasa en la vida, cuando crees tenerlo todo y sorpresivamente se te va todo de las manos.

El domingo lo primero que hice al acostarme fue pedirle a Dios que me permitiera continuar con el sueño del día anterior, pero tal vez por la desesperación de regresar a aquella tierra desconocida donde mi voz no era consumida por el eco del anonimato, por más que intentaba cerrar lo ojos, no podía, el insomnio me mantuvo despierto hasta las cinco de la madrugada, fue increíble regresar a la historia que estaba protagonizando en el inconciente de mi mente, mejor que las películas de ciencia ficción, mejor que los mundos virtuales en los que mucha gente trata de sumergirse, mejor que el sexo, ¡maldita sea! lo admito, mejor que eso; volviendo a la secuela de mi sueño, cuando por fin, después de recorrer los escenarios más sorprendentes que jamás haya visto y de salvar al amor de mi vida de despiadados villanos, la maldad del lugar donde me encontraba trató de vencerme, pero no pudo, bueno, hasta ese momento porque una vez más, alguien se atrevió a despertarme, era mi perro, que lamía mi cara.

El lunes fue fatal por dos razones, la primera por el desvelo y la segunda por la frustración de no conocer el desenlace de la historia del príncipe de mis sueños y no se vayan por lo literal de la frase, sino por lo importante que para ese momento ya era para mi querer ser un príncipe en la realidad, pero antes de eso, nadie intervendría con mi propósito de regresar y concluir con mi sueño, no daría marcha atrás, subí como a las nueve treinta a mi cuarto, me puse la pijama y me fui a la cama con la ilusión de volver a tener la misma suerte de la noche pasada, no pensaba en nada mas, me quedé mirando fijamente al reloj, ver la manecilla del segundero avanzar rápidamente me permitió deslindarme de la realidad y sin que pudiera ubicar el momento preciso en que pasé de la absoluta vigilia al lugar donde nos transportamos una vez que el sueño se apodera de nuestra mente, no encuentro la manera cómo explicarles lo que sentí al estar ahí como un gran príncipe, apuesto, poderoso, valiente, lamentablemente como en una película el final llegó y al despertar no escuché ni un solo aplauso por mi gran actuación, pero no conforme con dejar en mis sueños aquella sensacional experiencia, me empeñé en sacar al príncipe que llevaba dentro.

Pero mi insuficiente pasión y escasa euforia hicieron que en poco tiempo me decepcionara de lo vacía de mi lucha… ¡nadie creía que yo era un príncipe!, estuve al borde de gritarle a quien se cruzara en mi camino lo mucho que me habían lastimado, cómo era posible que no existiera ninguna persona en el mundo que creyera en mi, al contrario, se reían de mis palabras, entonces me encerré por varios días en mi habitación, la madre naturaleza estaba de mi lado, pues apenas decidí aislarme de la civilización, se soltó una lluvia imparable.

Después fueron llegando uno a uno, tocaron la puerta y no abrí, llamaron por teléfono y no contesté, sin embargó seguía lloviendo y las ganas de ser un príncipe no se esfumaron, por fin llegó el momento que muchos esperaban, un impulso superior me animó a salir y dar la cara, creí que aún estaría lloviendo, pero no fue así, y en lugar de explicar mi comportamiento huí por la tierra en busca del lugar a donde mis sueños me habían llevado, por mucho tiempo la búsqueda fue inútil y cuando pensé darme por vencido una princesa me tomó de las manos y me dijo que la acompañara, la distancia recorrida valió la pena, encontré aquel reino donde el tiempo no existe, donde la gente no pelea por ser diferente, porque todos son iguales, todos integrantes de la realeza en un mundo perfecto, pero al estar inmerso en aquel lugar, el mismo que busqué hasta el cansancio, sentí la falsedad caer sobre mí, entonces salí corriendo y me detuve a la orilla de un lago y miré por un momento mi reflejo, después desperté en mi palacio, siempre fui algo parecido a mi mismo y ahora podía verme, después decidí dejar de ser el príncipe que siempre había soñado y que irónicamente ya lo era.

Capítulo 4.- Mentiras piadosas


Desde la tarde que Dany conoció al chico nuevo de su clase sospechaba que era de “ambiente” pero, por obvias razones no le preguntaría: “Hola… ¿y dime, eres gay?, sin embargo estaba dispuesto a pagar cualquier precio con tal de saberlo, lo primero que hizo es investigar su correo electrónico, fue difícil porque el chico tendía relacionarse con muy pocas personas, de hecho su mejor amiga Penélope tuvo que ver en la obtención de su dirección electrónica, después de haberlo conseguido lo agregó a una cuenta donde manejaba otro nombre y otra personalidad, esperó por varios días conectado a la red sin tener resultado alguno, pero su desesperación aumentaba a medida que lo veía sin poder decir lo que sentía y aunque ya se habían presentado anteriormente él parecía callado, tímido, cortante ante su presencia, incluso cuando le regresó su celular, Ernesto lo tomó y le dio su agradecimiento, dejando a Dany con las ganas de besarlo.


Un día como cualquier otro Dany chateaba con un chico que conoció en un foro de Internet cuando el icono del correo electrónico de Ernesto se activó, entonces sin ningún problema puso como no admitido al chico con el que platicaba, aunque estaba acostumbrado a ligar por Internet en esa ocasión fue difícil romper el hielo, no sabía qué escribir y cuando por fin escribía algo rápidamente lo borraba, los minutos pasaban y era conciente que el chico nuevo se desconectaría en cualquier momento, no quiso ser pesimista y pensó cuidadosamente qué escribirle, comenzó con un ¡Hola!, una cosa llevó a la otra y en un momento Dany supo cuál era su color preferido, su número de calzado (por qué se lo preguntaría), su edad, su grupo de Rock favorito, en general la información básica que a cualquier persona se le pregunta a través de la mensajería instantánea, cuando Ernesto le preguntó su nombre él respondió “Me llamo Ramiro” y prosiguieron con su conversación, hasta que por fin Dany se atrevió a hacerle la pregunta obligatoria ¿Tienes pareja?, por un momento se arrepintió porque Ernesto no contestaba y eso le preocupó, por si fuera poco, de todo le dieron ganas de ir al baño (los nervios, ustedes saben), enseguida regresó aún abrochándose los jeans y al ver la pestaña de la conversación con el argentino parpadear, su corazón palpitó más fuerte y se decidió maximizarla, la respuesta era clara y concisa… ¡No!, fue tal la emoción que no se midió y apresuradamente le preguntó ¿Eres gay?, desafortunadamente Ernesto cerró sesión y Dany se quedó con la duda…


En la vida del estudiante promedio no existen semanas más despreciadas que las de exámenes, incluso los profesores se encuentran con suficiente carga de trabajo como para no dormir en varios días, por esta razón Alma no había tenido oportunidad de hablar con Ángel, pero una tarde cuando él la invitó a comer ella se propuso platicarle de lo ocurrido el fin de semana con su amiga.


Ángel era un hombre reservado con su vida privada, por lo cual era muy raro que sacara a conversación algún tema relacionado con ésta, incluso en su forma de vestir y de ser, tenía un estilo propio y era lo que más le fascinaba a Alma, aquel día fueron a un restaurante muy lujoso, él se comportó como todo un caballero, pidieron su orden y platicaron por un momento de la corta estancia de Ángel en el instituto, de los exámenes, de la música, del mar, del romanticismo, del cielo, de la existencia de Dios, de todo un poco, nada era menos importante; pero Alma no dejó de pensar en ningún momento en aquello que la agobiaba y entonces no se contuvo más, mientras Ángel acudió al sanitario preparó muy bien su discurso pero al verlo venir con esa mirada tan cautivante, ese imagen tan cuidada, su rostro, su peinado, sus gafas, su porte de hombre en toda la extensión de la palabra, de pronto no recordaba lo que le diría pero ya estaba decidida así que no importaba si quedaba como una tonta frente a él, entonces le relató lo que había sucedido el fin de semana con su amiga, él atónito por un momento no supo que decir, más unos minutos después le contestó que no recordaba ningún suceso en su vida en el cual tuviera que ver algo con Angélica (la amiga de Alma), incluso Alma le mostró una foto de ella esperando que reaccionara de alguna forma sospechosa, pero eso no sucedió, cuando terminaron de comer Ángel la acompañó hasta su casa y se despidieron con un beso … (en la mejilla).


La discusión con Katya lo traía por demás angustiado, Nataniel no pensaba en otra cosa que en su amada, pero se resistía a llamarle, una mañana al salir de su departamento ella lo esperaba, quedó en shock al verla en tan mal estado, se notaba que había estado llorando, con el rostro demacrado y con la tristeza que jamás antes había visto en su mirada, ella le pidió otra oportunidad, le dijo que había sido una tonta, que la perdonara, Nataniel se sorprendió aún más cuando Katya se arrodilló frente a él, fue una situación muy vergonzosa para ambos, entonces la levantó y le explicó que estaba mal lo que hacía, que no podían seguir así, pero las palabras se las llevó el viento, algunos minutos más tarde el la besaba tan apasionadamente y prometiéndose no volver a pelear ni a desconfiar uno del otro.


Para Xavier las últimas semanas habían sido muy difíciles, los únicos que le habían demostrado su apoyo eran Penélope y Dany, pero de sus padres sólo recibía constante rechazo, una noche después de estar haciendo un ensayo de 15 cuartillas para la clase de Ética y Valores bajó a la cocina a prepararse un sándwich, pues no había comido nada desde el almuerzo, entonces se encontró a su madre llorando y trató de consolarla pero ella le pidió que guardara silencio, Xavier no pudo contenerse y le reprochó del por qué de su actitud, que eran muy injustos con él, no tomaban en cuenta su dolor, que era estúpido guardarle luto a su hermano por el resto de sus vidas, entonces su madre lo calló con una bofetada y lo culpó por la muerte de Armando, al adolescente lo invadió nuevamente la tristeza y aún con hambre subió a su cuarto.