martes, 27 de enero de 2009

Capítulo 3.- Sufrir x amor



Al saber la noticia de la muerte del hermano de Xavier, Dany acudió inmediatamente a visitarlo para darle el más sentido pésame, ellos eran amigos desde varios años atrás y era lo menos que podía hacer por él, cuando llegó a la casa de Xavier su madre lo hizo pasar y lo llevó a su jardín en donde su hijo escuchaba God Only Knows de “The Beach Boys”, aquella canción significaba tanto para él, cuando vio a su amigo no supo como decirle cuanto lo sentía, sólo le dio un fuerte abrazo y enseguida lo acompañó hasta su cuarto, una vez solos, Xavier le dijo unas palabras que nunca olvidaría:


“¿Por qué ahora?, siempre me pregunté que sería de nosotros cuando creciéramos, pero nunca tuve tiempo para responderme, parece que fue ayer cuando mis padres nos dieron habitaciones separadas porque ya habíamos crecido y pedíamos independencia, parece que fue ayer cuando se fue a estudiar su carrera, él quería ser alguien importante, lo repetía una y otra vez, para mi fue difícil porque mientras vivió con nosotros yo tenía la seguridad que él estaba ahí cuando lo necesitara, pero las cosas cambiaron a partir de su partida, busqué la forma de que esto no me afectara y tú eres testigo de cuanto me costó adaptarme a estar sin él, el tiempo transcurre tan rápido, sin que pudiera notarlo él estaba aquí otra vez, algunas veces llegué a desconocerlo, había cambiado tanto, el próximo mes se iría a España a estudiar su maestría, ha sucedido todo tan rápido que no me dio tiempo de decirle cuanto lo quería, Armando, mi hermano mayor se fue y no volverá, nunca… jamás”.


A Dany le partió el corazón escuchar estas palabras, pero le hizo ver a su amigo que la vida era tan corta, le habló de lo elástico del espíritu humano, que era muy difícil lo que estaba pasando pero tenía que ponerse de pie, si se daba por vencido nada valdría la pena, que la vida no lo esperaría y que tenía que tomar la decisión de levantarse o morir en vida. Xavier sólo escuchaba sermón tras sermón sin tomar en cuenta las palabras de sus amigos, hasta que después de dos semanas, un día sin que nadie lo esperara salió de su habitación, se dio un baño, se afeitó, se cambió de ropa, tomó su mochila y metió sus libros dentro de ella, desayunó y se fue a la escuela.


Nataniel trató de explicarle de una y mil maneras a Katya que entre Mariana y él no existía más que una simple amistad, pero ella no cedió en ningún momento, una mañana entró por la puerta de su oficina y le dijo que tenían que hablar, él sin pensarlo dos veces se apresuró a abrazarla y besarla pero Katya no lo permitió, salieron a tomar un café y entonces como siempre ella se puso en su papel de víctima, le reprochó a Nataniel que el amor no sólo se dice sino también se demuestra, lo que habían visto sus ojos era un recuerdo difícil de olvidar pero por él estaba dispuesta a intentarlo de nuevo… ¡claro! con una condición, le dijo: “si tú despides a Mariana yo te doy otra oportunidad”, pero Nataniel le había soportado demasiado y estaba ya cansado de tal situación, le aclaró que no estaba dispuesto a tolerar un chantaje mas, y le repitió una y otra vez que el amor no funciona de esa manera, Katya se enfureció tanto que lo amenazó de no volver a saber de ella, si era esa su decisión, que se quedara con la “mosca muerta” de Mariana, salió llorando del lugar, Nataniel no estaba seguro de haber hecho lo correcto y el cargo de conciencia crecía cada vez que lo recordaba.


Angélica era la mejor amiga de Alma, un fin de semana como regularmente solían hacerlo se reunieron para ir a comer y platicar sobre lo que habían hecho en la semana, Alma llevaba días comentándole a su amiga acerca de su nuevo compañero de trabajo por lo cual Angélica estaba impaciente por conocerlo, para solucionar este problema Alma le tomó una foto a Ángel y aquel sábado llevó su cámara digital con la batería recargada para mostrarle las fotos a su impaciente amiga, entonces sacó de su bolso la cámara y dijo: “prepárate amiga, porque Tom Cruise se queda corto ante este bizcocho”, buscó entre sus fotos hasta que por fin suspiró y volvió a hablar: “es él”, pero el rostro de Angélica cambió totalmente cuando vio la fotografía y apenas respondió que efectivamente el hombre era muy guapo, después sin dar una explicación coherente se despidió de Alma, le preguntó qué había sucedido pero Angélica se aferró a salir corriendo, le dijo que la llamaría después, se tenía que ir porque había recordado que debía hacer algo muy importante, Alma desconcertada terminó de comer sola.

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