domingo, 18 de enero de 2009

Capítulo 1.- Hombres sin pareja


"Recordando el inicio de esta gran historia, conoce por separado las vivencias de cada uno de los cuatro protagonistas que a medida que los capítulos avanzan se van entrelazando sus vidas. "

Tras varios días de estar peleados Nataniel decide dar el primer paso, sabe muy bien que el abrazo que le dio a Mariana significó sólo la muestra de su apoyo por el truene que ella tuvo con su exnovio, pero Katya no pensaba lo mismo, durante una semana lo había estado evadiendo, incluso cuando le llamaba, ella no le contestaba, aquel viernes Nataniel estaba dispuesto a arreglar las cosas pues durante esos días no había distinguido otro color más que el gris en el cielo (de hecho había estado nublado), la comida nunca antes la había encontrado tan desabrida (a decir verdad nunca había sido bueno en la cocina), sin su media naranja que lo despertara con un ¡hola amor espero que hoy tengas un buen día! (por supuesto a través de un mensaje por el celular), después de más de una hora de indecisión descuelga el teléfono y marcó a su número…

En la vida no hay nada como levantarse a las 10 de la mañana del sábado después de una pesada semana de exámenes, lo primero que haces es ir al baño a desechar aquello que se acumula en tu cuerpo durante las horas que dormiste, después lavarte los dientes, tender la cama, prender el televisor, ir hacia la cocina aún con sueño rascándote el trasero, pero estoy de acuerdo que a muy pocos les pasa lo que aquella mañana a Xavier le sucedió; cuando salió fuera a tirar la basura se encontró a su hermano (Armando) tirado en la banqueta e inconciente, con la mirada perdida, espuma en la boca y con sangre en los oídos, para Xavier fue como si el tiempo se detuviera unos segundos, se le vinieron imágenes de la niñez junto a su hermano; nunca se imaginó estar en aquella situación, como pudo lo metió, lo acostó en el sofá y corrió a llamar por teléfono a sus padres quienes se encontraban fuera de la ciudad, una hora más tarde su amiga (Penélope) y él se encontraban en la sala de espera del hospital, su hermano había ingresado a terapia intensiva, su corazón palpitaba muy fuerte y rápido, en seguida llegaron sus padres, no se explicaban lo que había sucedido, Xavier trató de contenerse pero no pudo, se sentó y puso las manos en su nuca, sólo veía el pasar de las personas de un lado a otro, los minutos parecían horas y las horas días, entonces salió el doctor, y con la voz quebradiza dijo: Armando ha fallecido…

Durante más de media hora Daniel esperó a Xavier en la cafetería donde acostumbraba encontrarse con sus amigos, pero éste nunca llegó, le llamó a su celular pero no le contestó, estaba tan furioso que no lo pensó dos veces y con un golpe en la mesa tiró la malteada que hacía unos minutos le habían servido, lo peor fue que en ese instante pasaba un desconocido a quien salpicó bruscamente la bebida, Daniel se moría de vergüenza y se apresuró a tomar una servilleta y disculparse una y otra vez, trató de limpiarle de su chaqueta las gotas de color amarillo (debido a que la malteada era de vainilla), en ningún momento lo miró a la cara hasta más tarde, aquel instante estaría siempre en su memoria, jamás en su corta vida había visto tal ejemplar de hombre, con el pelo castaño y unos rizos mejores que de los modelos de las revista que solía comprar, ojos marrones, nariz afilada y brazos fuertes… el encanto se rompió cuando este le dijo: ¡No hay problema… suele pasar!, rápidamente Dany se bajó de la nube en que se encontraba y en recompensa por aquella tan desagradable situación le invitó a tomar algo, platicaron por algún rato, él de Argentina recién desempacado y con la incertidumbre de conocer a sus nuevos compañeros, para sorpresa de Dany el chico venía de intercambio a la escuela donde él estudiaba pero no terminaron su conversación porque otro chico rubio y más alto se lo llevó, el chico rizos perfectos había olvidado su celular y cuando Dany trató de alcanzarlos para devolvérselo fue demasiado tarde pues no los vio por ningún lado, se sentó en una banca y suspiró, por supuesto la curiosidad hizo que más tarde investigara en el celular su nombre: Ernesto

Sólo traía una maleta, subió las escaleras de su nuevo departamento, salió a pagarle al taxista que lo trajo y enseguida se metió, sacó algunas cosas y contempló por un largo rato una de las tantas fotos que traía en su maleta, una lagrima se asomó desde lo más profundo de su ser y recorrió su rostro, pero él hizo como si nada pasara y sólo dijo asimismo “lo hice por ti… amor”, después sacó unas cortinas, quitó las viejas que había y puso aquellas de color azul marino con líneas amarillas, se desvistió y tomó una ducha, no se le vio sino al día siguiente cuando le preguntó a su vecino como llegar al Instituto José Martí de Bahía Blanca, el domingo salió desde muy temprano y volvió muy tarde, se encerró en cuatro paredes solo, sin ninguna muestra de alegría en el rostro, sin la emoción que por lo menos su mascota lo esperaba porque no tenía, aquella noche llovió y se recostó cansado en su cama, rezó por un momento y después cayó en un profundo sueño…

1 comentario:

°*'IcKeR'°* dijo...

Hola Marvin... he vuelto a retomar esta historia pero estoy haciendo una especia de flash back y estoy volviendola a leer.